cultura,  historia

Chalcatzingo: Síntesis de un Centro Ceremonial Olmeca en el Paisaje Sagrado de Morelos

Un recorrido por la historia, el arte rupestre y la cosmovisión del sitio olmeca más importante del Altiplano Central.

Chalcatzingo, ubicado en el extremo oriental del estado de Morelos, es un sitio arqueológico de fama mundial que representa uno de los testimonios más significativos de la presencia e influencia olmeca fuera de la costa del Golfo. Su desarrollo principal ocurrió durante el Preclásico Medio (aproximadamente 900–500 a.C.), aunque presenta evidencias de ocupación desde el Preclásico Inferior (1500-1100 a.C.) y una continuidad cultural que abarca hasta el Posclásico (1250-1521 d.C.). Este análisis sintetiza una perspectiva descriptiva, cronológica y una interpretativa sobre su cosmovisión, para ofrecer una visión integral de este notable asentamiento.

Contexto Histórico y Cronología

El descubrimiento del sitio se remonta a 1932, cuando una fuerte tormenta —descrita por los lugareños como una «gran serpiente de agua»— reveló el relieve más grande y espectacular, conocido después como “El Rey”. Inicialmente considerada una obra olmeca atípica en la región, exploraciones posteriores por la profesora Eulalia Guzmán, el arqueólogo Román Piña Chan (1952) y proyectos conjuntos internacionales entre la Universidad de Illinois y el INAH (1972-1974) revelaron una secuencia cultural de más de 1,500 años.

Preclásico Inferior

1500-1100 a.C.
Primeras evidencias de ocupación humana en la región.

Preclásico Medio

1100-600 a.C.
Auge olmeca. Grabación de relieves en el Cerro de la Cantera y construcción de terrazas.

Preclásico Superior

600-100 a.C.
Continuidad del culto. Construcción de estructuras y el “Santuario Tlahuica”.

Clásico

250-650 d.C.
Construcción de pirámides y juego de pelota. Posible relación con Teotihuacán.

Posclásico

1250-1521 d.C.
Ocupación Chalca/Tlahuica. Reverencia continua y adaptación del sitio sagrado.

La Montaña Sagrada y el Paisaje Cosificado

El sitio se extiende frente a los acantilados del Cerro de la Cantera, hasta la ribera del río Amatzicnac, cuyas aguas provienen del deshielo del Popocatépetl. Un rasgo geográfico distintivo es la configuración de dos elevaciones principales –el Cerro Chalcatzingo y el Cerro Delgado– separadas por una hendidura natural en forma de “V”.

Para los olmecas, esta hendidura no era un accidente geográfico, sino un umbral simbólico hacia el inframundo y un punto de conexión entre el mundo humano y el sobrenatural. En la cosmovisión mesoamericana, las montañas eran concebidas como fuentes de agua, moradas de deidades y portales hacia otros niveles del cosmos.

Chalcatzingo constituye un espacio donde el paisaje natural y la intervención humana se integran para expresar una compleja cosmovisión religiosa. La montaña no era un simple fondo escénico, sino un actor central en la vida ritual.

Este carácter sagrado del paisaje fue el factor decisivo para que el centro ceremonial se convirtiera en el núcleo de una extensa red de intercambio comercial, comerciando serpentina, cal, chalchihuitl, jade, plumas de quetzal y cacao con La Venta, Tlatilco, el Altiplano Central y la Costa Pacífica.

El Arte como Lenguaje Visual

El elemento más sobresaliente del sitio es su conjunto de relieves tallados en roca, considerados únicos en el Altiplano Central. Estos constituyen un verdadero lenguaje visual mediante el cual los olmecas expresaron ideas religiosas, políticas y cosmológicas con una altísima calidad técnica y complejidad iconográfica.

Contexto Ubicación Función Principal Ejemplos Clave
Relieves de Ladera Sobre las rocas del cerro, formando un discurso continuo. Conectar el ritual con la montaña sagrada; comunicación con lo sobrenatural. “El Rey”, “El Gobernador”, “Procesión de Guerreros”.
Estelas Asociadas Frente a estructuras arquitectónicas en la plaza central. Legitimar el poder político y conmemorar eventos. “La Reina” (III-7), Estela olmeca (III-9).
Representaciones en Altares/Monolitos Áreas abiertas o asociadas a arquitectura. Ritual público, posibles fines astronómicos o calendáricos. Monolitos de espirales, “El Volador”, “La Maqueta”.
Profundización: Interpretación de Motivos Clave
  • La Hendidura en “V”: Este motivo geométrico, visible en el paisaje y tallado en relieve, es la representación gráfica del acceso al inframundo o al interior de la tierra.
  • “El Volador”: Muestra una figura en posición de gran salto rodeada de aves (guacamaya, quetzal). Simboliza un ritual de tránsito y comunicación con los planos celestes.
  • “Jaguares con figuras antropomorfas” y el Cipactli: Felinos y el cocodrilo mitológico sujetando humanos. Simbolizan el poder sobrenatural, el sacrificio y las fuerzas primigenias de la creación asociadas a las cuevas y el agua.

Recorrido por las Áreas Principales

Área I: El Corazón Ritual (Pie del Acantilado)

Se divide en dos secciones que contienen los relieves más icónicos:

Sección A (“El Rey”): El conjunto principal representa un ritual de fertilidad para propiciar la lluvia. Incluye figuras de animales (saurio, cuadrúpedo), un cuadrete inciso de más de 22 cm por lado, perforaciones cónicas y un ducto excavado para conducir simbólicamente el agua del acantilado, evidenciando la directa relación entre el arte y la ingeniería hidráulica ritual.

Sección B: Destaca la “Procesión de Guerreros”, donde cuatro figuras (tres armadas con cascos y lanzas, y una cuerta sentada con máscara en la nuca, quizás un ancestro muerto) caminan en procesión. Aquí también se halla “El Gobernador” (un personaje ataviado como jugador de pelota sentado en las fauces que simbolizan la cueva/inframundo) y el “Santuario Tlahuica”, una estructura construida más de dos mil años después sobre las rocas olmecas, demostrando la continuidad del culto.

Área II: Canteras, Monolitos y Posible Observatorio

Incluye hallazgos que sugieren actividades extractivas y conocimiento astronómico:

  • “El Volador”: Monolito con figura en salto rodeada de aves.
  • Monolitos con espirales: Incisiones y perforaciones cónicas que podrían representar diagramas del cielo nocturno con fines calendáricos.
  • Canteras y escalones: En la ladera del cerro, indicando el lugar de extracción de piedra para los monumentos.
  • “Maqueta” del cerro: Un monolito con relieves que reproducen la topografía del cerro de la Cantera a escala.

Área III: La Plaza Central y el Poder Político

Corresponde a la gran plaza frente al cerro, centro cívico del sitio:

  • Arquitectura Pública: Contiene pirámides de estilo tablero-talud (como la III-1 reconstruida por Piña Chan) y un juego de pelota (III-3) del periodo Clásico.
  • Gestión Hidráulica: Se descubrió uno de los intentos más tempranos (900-600 a.C.) para retener agua mediante un dique, desviándola para proteger cultivos de maíz, frijol y calabaza en terrazas artificiales.
  • “La Reina” (Estela III-7): El monumento más relevante. Es el único monumento grabado en piedra del Preclásico con una figura femenina en el arte monumental mesoamericano, acompañada de diseños simbólicos olmecas.

Área IV: Terrazas de Cultivo y Arte Rupestre

Ocupa la amplia ladera entre cerros, transformada en terrazas agrícolas desde el Preclásico Medio:

  • “La Maqueta”: Monolito que reproduce una sección del centro habitacional, posiblemente como marcador de límites territoriales.
  • Pinturas Rupestres: En dos covachas del Cerro Portezuelo. La inferior tiene motivos blancos (900-1100 d.C.) y la superior, motivos rojos del Preclásico Medio.
  • Piedra de Chalchíhuítl: Un relieve de dos círculos concéntricos que solo es visible con la luz solar matutina, sugiriendo un uso ritual vinculado a ciclos diarios y solsticiales.

Ocupación, Legado y Continuidad Cultural

Tras el auge olmeca, Chalcatzingo mantuvo su importancia durante el Clásico (250-650 d.C.), con posibles lazos con Teotihuacán, evidenciado en el sitio satélite de “Las Pilas”. En el Posclásico, fue ocupado por grupos chalcas (de donde deriva el nombre “Chalcatzingo”, lugar de los Chalca) y tlahuicas. Estos últimos construyeron un adoratorio directamente sobre un relieve olmeca, demostrando la asombrosa transmisión de conceptos religiosos por más de dos milenios.

Incluso después de la Conquista, cuando las tierras fueron tomadas por haciendas azucareras y la población indígena se replegó a las laderas altas, la memoria del lugar sagrado prevaleció. Hoy en día, se siguen realizando ceremonias y ofrendas a la montaña que coinciden con las fiestas cristianas previas a la temporada de lluvias, un sincretismo que evidencia la profunda huella de la cosmovisión olmeca en el paisaje de Morelos.


Fuentes y Referencias

  1. Artículo Base 1: Guía descriptiva histórica de Chalcatzingo. Basada en trabajos de Raúl Arana (1973), Carmen Cook de Leonard (1967), Miguel Covarrubias (1961), Carlo T. Gay (1971), David C. Grove (1968a, 1968b, 1973, 1975, 1976), Eulalia Guzmán (1934) y Román Piña Chan (1956, 1957).
  2. Artículo Base 2: Córdova Tello, Mario; Meza Rodríguez, Carolina. “Chalcatzingo, Morelos: un discurso sobre piedra”. Revista Arqueología Mexicana, dossier Cultura Olmeca.
  3. Amador Bech, Julio Alberto (2023). Nuevas observaciones sobre Chalcatzingo. Proyecto UNAM-INAH Morelos sobre metodologías de registro rupestre y conservación.
  4. Guzmán, Eulalia (1934). “Los relieves de las rocas del Cerro de la Cantera, Jonacatepec, Mor.” Anales del Museo.
  5. Grove, David C. Estudios sobre Chalcatzingo y el desarrollo del Preclásico Medio en el Altiplano Central.
  6. Diehl, Richard A. The Olmecs: America’s First Civilization.
  7. Pool, Christopher A. Olmec Archaeology and Early Mesoamerica.
  8. Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Fichas técnicas y líneas de investigación del Centro INAH Morelos.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *